El depósito es el lugar donde se almacena el combustible que usa la caldera para qualquier instalación de gasóleo para la calefacción. Además de la importancia en la elección del tipo de depósito a instalar y el lugar dónde se ubique, también es primordial elegir su material. Hoy os explicamos qué materiales podéis elegir.
Tipos de material para depósitos de gasoil
Es bueno recordar que la normativa detalla que los depósitos de gasoil deben estar homologados para evitar un proceso adicional. Cuando el depósito de calefacción no tiene doble pared, debe adquirirse un cubeto que sirva para recoger al combustible en caso de rotura.
Los materiales de fabricación de depósitos de gasoil más comunes son el acero galvanizado, el plástico reforzado con fibra de vidrio y el polietileno de alta densidad (HDPE).
Depósito de polietileno
El depósito de polietileno es el más usado, ya que es el más resistente y ligero, pero su durabilidad es menor respecto a los depósitos de acero. Sin embargo, mantiene las propiedades del combustible y evita a que se traspase su olor.
Depósito de plástico reforzado
El depósito de plástico reforzado tiene un precio más elevado y su uso es menos común. Su material es seguro y, al igual que el de polietileno, es fácil de transportar e instalar. Además, no requiere de un gran mantenimiento.
Su forma compacta economiza espacio y es una buena solución para instalarlo en garajes y sótanos. Podemos encontrar depósitos fabricados en una sola pieza que almacenan hasta 3.000 mil litros de gasoil. Son muy resistentes a los golpes e ideales para calderas pequeñas.
Depósito de acero galvanizado
El depósito de acero galvanizado es más robusto y menos manejable que el de polietileno, de pared simple o doble. Su precio es más elevado, pero es más duradero gracias a la resistencia del acero ante la corrosión que produce el combustible. Además, su recubrimiento impermeabilizante evita que se propague el olor del gasoil y su pérdida a causa de la evaporación.
