El gasóleo B es un combustible que tiene características similares al gasóleo A, aunque su uso está restringido al sector agrícola e industrial.
Las empresas industriales pueden adquirir gasóleo bonificado como carburante para destinarlo principalmente a generadores, maquinaria pesada, quemadoras y carretillas elevadoras. El gasóleo B ayuda se emplea para aumentar la propulsión, rendimiento y fiabilidad de estos equipos industriales. Pero es importante conocer qué tipo de aplicación está permitida con el fin de evitar sanciones o multas.
El empleo del gasóleo B alarga la vida útil de los motores, tanto industriales como agrícolas, así como de las calderas, aplicado como combustible para calefacción. Por estas razones, actualmente es el tipo de combustible más empleado en el sector industrial.
Normativa gasóleo bonificado
Según la normativa vigente la utilización de gasóleo bonificado como carburante queda autorizada en todos los motores, excepto en los siguientes:
a) En motores para aparatos que hayan sido autorizados para circular por vías y terrenos públicos. Como excepción, podrá utilizarse en los motores de tractores y maquinaria agrícola autorizados para circular por vías y terrenos públicos.
b) En motores que, por sus características, sean susceptibles de ser autorizados para circular por vías y terrenos públicos como vehículos distintos de los vehículos especiales.
c) En motores para buques y embarcaciones de recreo.
El gasóleo B dispone de características y componentes que ayudan a alargar la vida útil de los motores, tanto industriales como agrícolas, así como de las calderas cuando se le usa como combustible para calefacción. Por ésta razón, actualmente es el tipo de combustible más empleado por el sector industrial.
El gasóleo B no debe emplearse en coches y motos, ya que por su alto contenido de parafina y niveles de filtrado, puede causar problemas en el motor del vehículo. Además, su uso para este tipo de vehículos se considera delito.
